Europa vota contra o poder

La Vanguardia

Europa vota contra el poder

La crisis económica y el descrédito de la política alientan el voto de protesta

Un vendaval de castigos electorales a los gobiernos recorre Europa. Desde el 2010 en los catorce países de la Unión Europea que celebraron unas elecciones generales sólo en tres, Suecia, Estonia y Polonia, el jefe del Ejecutivo consiguió resistir en el cargo. Otro estado más puede unirse a este reducido grupo, Letonia, pues el primer ministro Dombrovskis negocia salvarse a pesar del varapalo recibido en septiembre.

La sucesión de caídas de fuerzas en el poder comenzó en mayo del 2010 en el Reino Unido con la salida de Downing Street del laborista Gordon Brown, el heredero de Tony Blair. El último ejemplo fue la derrota del Gobierno liberal en Dinamarca, que se sumó a los cambios que ya hubo este año en Irlanda, Portugal o Finlandia. La crisis económica y el deterioro de la imagen de las fuerzas políticas tradicionales impulsan este proceso, distinto en cada estado, pero en el que se comprueba que la izquierda sale peor parada que la derecha.

El domingo pasado Polonia se convirtió en una nueva excepción, pues el liberal Donald Tusk se garantizó la reelección al imponerse al conservador Jaroslaw Kaczynski. En cambio, todo apunta a que España aportará el 20-N un nuevo ejemplo de caída de un partido en el poder, el PSOE. De este modo el balance desde el 2010 sería de 11 cambios, en algunos estados por la recomposición de la coalición gobernante, y sólo cuatro casos de continuidad.

Y en países en los que no ha habido últimamente elecciones generales, sino locales o regionales, como Alemania, Francia y la propia España, los resultados han sido favorables para la oposición, mientras en Italia Silvio Berlusconi vive momentos agónicos.

Como apunta Ignacio Molina, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, en el Consejo de la UE predominan los novatos. Señala que desde el estallido de la crisis financiera internacional, en septiembre del 2008, las caídas de partidos en el Gobierno se han sucedido y se han acelerado a partir del 2010. “El balance es espectacular. No creo que haya precedentes”, dice Molina, que indica que se ha acortado el tiempo medio de permanencia en el poder.

“Es una ola de descontento desconocida por su intensidad y su carácter general, pues afecta a las fuerzas gobernantes, aunque el balance sea más favorable para la derecha”, explica Joan Botella, catedrático de Ciencia Política de la Universitat Autònoma de Barcelona, que alude a las dificultades de los partidos conservadoras gobernantes de Francia y Alemania. Apunta que antes hubo fases de dominio de una opción ideológica en alguna zona concreta, como la de las victorias socialistas en el sur de Europa de hace 30 años. Pero ahora según Botella prima el voto del malestar contra el Gobierno, que ha castigado en mayor medida a la izquierda, porque esta se ha quedado desarmada en la fase actual de la crisis, caracterizada por el recorte del gasto, y también porque contaba con gobiernos en países que acumulaban un profundo desgaste, como los de Londres o Lisboa.

Resulta revelador que los gobernantes que se han librado de la quema, los de Suecia, Polonia y Estonia, y el que está en condiciones de hacerlo, el de Letonia, sean de derechas. Y es ilustrativo que no abunden los casos de ascenso al poder de los socialdemócratas, aunque haya alguno, como el reciente de Dinamarca.

Julián Santamaría, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, llama la atención sobre el hecho de que “los ciudadanos castigan a los gobiernos sin importarles que sus competidores vayan a hacer lo mismo o peor. Prima el voto retrospectivo, centrado en la gestión económica, de manera que se concede un cheque en blanco a la oposición, sin que explique con claridad lo que va a hacer cuando gobierne”.

“Si hay un fantasma que recorre Europa, sería el del miedo al futuro. Es la difusa certidumbre de que nada será igual después de la caída de Lehman Brothers”, considera Xosé Manoel Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidade de Santiago. Añade que de ese temor “surgen reacciones muy diversas, porque no sólo se desgasta más rápidamente el que gobierna, sino que se eleva el descontento, porque no hay la ilusión de que la alternativa aplique políticas diferentes, lo que se traduce en una menor participación y en la erosión del bipartidismo, por el ascenso de otras fuerzas”.

Es lo que Joan Botella llama el “voto del corte de mangas”, en el que encuadra tanto el auge de las fuerzas xenófobas y ultranacionalistas –los Verdaderos Finlandeses, por ejemplo– como el de otras de carácter alternativo y antisistema como el Partido Pirata. Se trata de un movimiento de dispersión que tendería a beneficiar indirectamente a las fuerzas de derechas, en la medida en que cuentan con un electorado más disciplinado que las socialistas.

En esta erosión del bipartidismo se cruza, como afirma Ignacio Molina, la coyuntura de la crisis económica con la cuestión de fondo del debilitamiento de lo que la ciencia política denomina como los anclajes partidarios, que ligaban la clase social con un determinado comportamiento electoral, como sucedía con el triunfo de la izquierda en los barrios obreros. En la posmodernidad esos vínculos se han desgastado mientras se asiste a un descrédito de las fuerzas convencionales, que alcanza diversos grados de intensidad en Europa y en cada país, lo que se refleja en España en la actual fortaleza del PP frente al declive del PSOE.

Pero el factor fundamental es la crisis económica, que, como destaca Julián Santamaría, tiene un “carácter mutante”, pues surgió en el sistema financiero y llevó en un primer momento a los gobiernos a aplicar políticas de estímulo, que incrementaron la deuda, lo que desencadenó los recortes. Así, la fórmula milagrosa consiste en combinar el ajuste con el impulso económico.

http://www.lavanguardia.com/internacional/20111017/54231714448/europa-vota-contra-el-poder.html

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Sobre Marcos O. Costa

Arquiteto Urbanista formado pela FAU Mackenzie com mestrado em estruturas ambientais urbanas pela FAUUSP. Associado à Borelli & Merigo, onde desenvolve projetos nas áreas de edificações e urbanismo. É professor da FAAP e da Escola São Paulo. A publicidade exposta neste Blog é de responsabilidade da Wordpress
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